Here is a poem I wrote recently in Spanish, about monsoon storms in the Sonoran Desert.
El desierto huele como la lluvia
El sol de junio azota el desierto.
Su luz despelleja la tierra.
Su aridez chupa las últimas gotas del agua.
Su calor amenaza sin merced la vida.
Pero en julio algunas nubes aparecen.
Poco a poco se crecen y se oscurecen.
Un día fruncen el ceño,
fulminan con la vista,
echan chispas por los ojos,
empiezan a aporrear la tierra
con puños de agua.
Pero poco a poco, los puños se convierten en dedos acariciadores
que calman la arena, los arbustos, los animales
con lluvia amable,
con un olor casi a epifanía,
un regalo de la Natura después de la tormenta,
un símbolo de la vida,
de la esperanza.
Como el arcoíris de Noé.